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domingo, 19 de julio de 2015

Paraiso presente

Miró hacia delante y habían espinas y zarzas. Miraba hacia atrás y observo un campo de minas.
Continuó hacia delante, puesto que las zarzas las sufriría, pero mas allá se veía un bonito valle. Rebosante de un verde lima y lagos cristalinos, se dirigió allí, dejando todo lo malo atrás y fijando el objetivo en aquella llanura.
Las bombas lo demolieron, pero pronto pudo levantarse y continuar.
Las zarzas lo hirieron y rasgaron, pero pronto sano sus heridas.
Solo quedaba el ahora, aquella preciosa extensión de tierra; hecha para el deleite de todos los sentidos.
Para el tacto tocar aquella agua tan clara y el suave césped.
Para el olfato era un gusto oler aquel armonioso ambiente.
Para el gusto, habían unos frutos anaranjados colgando de algún que otro árbol, con un sabor delicioso.
Para la vista, no había mas que ver el paisaje que lo rodeaba.
Y para el oído, unos pájaros revoloteaban, creando melodías con sus finos picos cantarines.
Todo esto lo aprecio por fijarse en el presente y no mirar hacia detrás o hacia delante; fue maravilloso para él.




Fotografías: Camino Sima de l'Aigua (tavernes De La Valldigna).

lunes, 29 de junio de 2015

Sueños etéreos.

"Se fue a la cama pensando en cosas bonitas, en él. Retuvo durante unos minutos el sueño, pensando en su torso desnudo, en su mirada etérea, en su sonrisa excitante. Ahuecó la almohada y se recostó, no tardó mucho en dormirse. Una vez en el sueño, se hallaba en un paisaje exótico, bonito, colorido. Habían troncos rosas, hojas moradas, flores de todos los colores del arcoiris. Criaturas extrañas como ellas solas. Habían unos tigres del tamaño de perros y de color negro, preciosos. Luego habían aves que sobrevolaban el cielo y cubrían toda la superficie del sol, de lo enormes que eran.
Flotaba un ambiente pacífico, sin temor. Todo era muy extraño, sacado, casi, que de la cabeza de algún enfermo de manicomio. Era bonito en cierto modo. Pasó un instante en aquel lugar, hasta que un ser mitad caballo, mitad lobo se abalanzo sobre él en gesto amistoso y le hizo caer al suelo. Justo en ese momento, se despertó sobresaltado.
Al recordar aquello rió disimuladamente. Observó a su alrededor aquel apartamento, oscuro, sombrío, frió. Y decidió que viviría por siempre en los sueños, allí era feliz y podía ser lo qué quisiera ser."




Fotografías: Monasterio de Simat de la Valldigna y alrededore.